Usar el aire acondicionado en invierno para ahorrar electricidad: cuándo es una buena idea y cómo configurarlo

Usar el ventilador en invierno es una buena idea que nos permita ahorrar en calefacción, pero no es el único aparato que puede darnos una alegría durante los meses fríos. Así, nuestro equipo de aire acondicionado puede ser de gran utilidad para mantenernos calientes e incluso ahorrar luz frente al empleo de otros sistemas de calefacción que se alimentan de electricidad.  ¿Es buena idea usar el aire acondicionado en invierno? ¿Cuándo conviene hacerlo?

Algunas premisas iniciales

Por las semejanzas en su funcionamiento, este artículo se centra en el uso del aire acondicionado frente a otros sistemas de climatización eléctricos puntuales como estufas, radiadores o braseros, dejando fuera sistemas de calefacción globales que se valen de otros combustibles (leña, pellets, gas).

La primera cuestión tiene que ver con el área a calentar: no es lo mismo tener como objetivo atemperar toda la casa que únicamente desear calentar una única habitación. En este sentido, los aires acondicionados monosplit disponen de un único aparato instalado dentro de nuestro hogar, climatizando precisamente esa estancia (y sus alrededores).

También hemos de tener en cuenta las prestaciones de nuestro equipo de aire acondicionado en cuanto a potencia empleándolo como bomba de calor y su eficiencia, que puedes consultar en su respectiva etiqueta de clasificación de eficiencia energética. Como ejemplo usaremos el modelo LG 32CONFWF12, cuya ficha técnica está disponible en la web del fabricante, así como su etiqueta:

Etiqueta energética del aire acondicionado LG Confort Wifi R32

De la etiqueta nos interesa el lado de la derecha, donde se recoge la información de su trabajo en calefacción con la bomba de calor.  Así, aparecen el Coeficiente de Rendimiento Estacional (SCOP) que permite conocer su eficiencia en calefacción, la carga de diseño en kW  y una estimación del consumo anual de energía, en KWh del aparato.

Los datos anteriores varían en función de la localización geográfica (el mapa que aparece abajo). Tomando como base España, los datos que nos interesan son los de  la columna naranja, es decir, 1,3 kW, SCOP de 4,9 y 371 kWh/año.

En el consumo energético de un aire acondicionado influyen tanto su potencia como su clasificación energética. Asimismo disponen de tecnologías para variar la capacidad del aparato en todo momento, ajustando así la potencia a la temperatura consigna de forma rápida y eficiente.

Cuándo conviene usar un aire acondicionado en invierno

Una vez tenemos claras las premisas anteriores y conocemos a fondo las prestaciones de nuestro aire acondicionado, este puede ser un buen aliado contra el frío para:

  • Calentar una habitación rápidamente, gracias a que ajusta su capacidad de aportar calor en función de las necesidades. Es decir, que si la estancia está a 14 grados y la temperatura consigna son 20 grados, primero comenzará con mucha fuerza.
  • Mantener la temperatura. Relacionado con el punto anterior, una vez llega a esa temperatura deseada optimiza su funcionamiento para conservarla, lo que se traduce en que deja de funcionar a pleno gas. Como consecuencia, consume menos.
  • Calentar una estancia con menos recursos. Si echas un vistazo a la potencia del aire acondicionado del ejemplo (de 1,3kW), verás que es inferior a bastantes estufas, que se mueven en torno a los 1,5 – 2 kW.

Aunque no tiene sentido comparar la eficiencia energética de aparatos diferentes (como un aire acondicionado frente a un brasero eléctrico), la realidad es que de forma general, los parámetros de diseño de los aires acondicionados en materia de eficiencia energética están más optimizados y depurados que las estufas al uso. Con más sentido todavía si tu aire acondicionado es relativamente moderno.

Cómo usar  (bien) un aire acondicionado en invierno

Ya tenemos claro que el aire acondicionado puede ayudarnos a no pasar frío este invierno, pero del mismo modo que el uso de la calefacción tiene sus trucos para optimizar su consumo, podemos hacer lo propio con nuestro aparato de climatización.

  • Ten en cuenta que cada grado adicional que aumentes se traducirá en un consumo de un 7% más aproximadamente, así que mejor configurarlo a una temperatura consigna de 19 – 20 gratos.
  • Cierra bien las puertas y ventanas para aislar la habitación lo mejor posible. Así como un brasero va a consumir lo mismo estando en una habitación bien aislada que a la intemperie, un aire acondicionado no por lo que hemos visto anteriormente: consumirá menos si tiene que mantener la temperatura.
  • No lo apagues y enciendas continuamente. Durante la noche o cuando te vas a trabajar tiene sentido, pero si vas a estar en casa conviene dejarlo activado y que funcione manteniendo la temperatura en lugar de dejando que esta caiga.

Fuente: https://www.xatakahome.com

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